De vuelta a la mal llamada “normalidad”

 

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Después de este periodo estival, esperamos que los que hayáis tenido vacaciones las hayáis disfrutado al máximo y los que os ha tocado quedaros, también hayáis aprovechado esas ciudades medio vacías,  en las que rodar en moto ha sido una maravilla por la escasez de tráfico.

En estos días, ya empezamos a retomar la normalidad y la rutina, y estos son días en los que conviene estar más atentos que nunca para compensar el posible despiste (todos estamos adaptándonos de nuevo al nuevo entorno) que sufran quienes nos rodean.

Por esta razón, además de la lógica prudencia y seguridad que todos debemos tener presente al circular en nuestra moto, desde la Asociación Harlistas de España queremos hacer hincapié en dos situaciones que destacan por encima de las demás: Por un lado los alcances (un vehículo da por detrás a otro) y las colisiones en cambios de dirección (un vehículo gira y se cruza en la trayectoria de otro).

El alcance

El alcance es el número uno de los golpes, y muy particularmente en cuidad: un vehículo se para de repente, el que le sigue está muy cerca o distraído, no frena a tiempo y se empotra contra él.

En moto es habitual, sobre todo entre gente con poca experiencia, porque precisamente la experiencia nos enseña a mantener distancias de seguridad mayores, a estar atentos al tráfico por delante del coche que nos precede (así veremos a tiempo que los demás frenan) y a circular no solo “no pegados”, sino también sino también “no centrados”; si vamos siempre por un lado del carril, siempre tendremos mejor escapatoria si algún coche se detiene de repente, porque centrados no podremos esquivarlo a tiempo.

Aprovechemos la ventaja de ir en moto, más alto (veremos más lejos en el tráfico, y podemos saber que debemos frenar incluso antes que el coche que llevamos delante) y pudiendo usar la parte de nuestro carril que nos interese más, ya que somos más estrechos y agiles que los demás

Que nos alcancen

No siempre los alcances son de moto que da a un coche por detrás: también son por desgracia frecuentes al revés, cuando un coche nos alcanza, lo que es peor porque nuestra protección es escasa y casi siempre nos pilla de sorpresa. Lo más habitual es que esto ocurra en un semáforo, en el que nos detenemos y el coche que te precede ha decidido no hacerlo, ya sea por despiste o por lo que sea.

Evitarlo consiste además de estar pendiente de los retrovisores y de indicar con varios toques a los frenos para que se encienda la luz y así poder ser más vistos, tampoco debemos pararnos nunca en el medio del carril, o donde seamos vulnerables a un despistado. Deberemos pararnos siempre en los lados con el objetivo de dejar espacio para que un coche pueda frenar sin que nos arrolle.

De todas formas, aunque estemos detenidos en un sitio relativamente seguro, no dejemos de estar atentos a los espejos retrovisores porque podremos advertir algún despiste en un momento dado y podremos reaccionar a tiempo.

Giro a la derecha

Si vas circulando por una calle y frente a ti llega un cruce en el que es posible girar a la derecha, o hay una entrada de aparcamiento o algo similar, tendremos que prestar atención a los coches que circulan delante de nosotros (pueden frenar) pero también a los que circulan por nuestra izquierda ya que puede que quieran girar hacia su derecha, y se den cuenta tarde y lo hagan sin vernos, o sin mirar, o sin señalizarlo para que anticipemos su maniobra, …, cruzándose en nuestra trayectoria.

Para evitar eso, además de llevar como siempre un alto nivel de atención para saber que hacen quienes nos rodean, es conveniente echarse a la izquierda ante un cruce así: si circulas muy pegado a la derecha y vas a seguir recto, tel riesgo de que alguien corte tu camino aumenta. Si ya estás ahí, ten preparado el dedo pulgar en la bocina, en la posición más habitual el coche que vaya a girar no te verá (aunque llegue a mirar) porque estarás en su zona ciega. Intenta prever con tiempo una posible situación de riesgo, que no te pille desprevenido.

Giro a la izquierda

En calles de doble sentido, para girar a la izquierda tendremos que pararnos en mitad del cruce esperando paso (según la señalización). Si la zona no está bien delimitada, eso es bastante arriesgado y debemos estar seguros que quien te sigue se ha enterado bien de nuestra intención, señalizando a tiempo con intermitentes e incluso con el brazo; si no lo tenemos claro, mejor seguir adelante y dar la vuelta cuando sea posible hacerlo. Recordemos que vamos en moto.

También es posible que seamos nosotros quienes nos encontremos con alguien delante de nosotros que de repente decida girar a la izquierda: para evitarlo lo mejor es no circular por la izquierda ni adelantemos a los coches si estamos llegando a un acceso por ese lado (cruce, entrada de aparcamiento, etc.) Aquí, si conviene ir por la derecha: la idea es dejar siempre de lado aquello que pueda interferir en nuestra trayectoria.

Buscaremos nuestro lado más seguro y posicionarnos de manera que podamos evitar cualquier sorpresa desagradable, el objetivo es estar en el lugar adecuado.

No te olvides de:

  • Anticiparnos al tráfico: si viene un cruce con giro a la derecha y sigues recto, échate a la izquierda para evitar que se crucen en tu camino. Y viceversa.
  • Señalizar muy bien cuando necesitemos pararnos dentro del tráfico para hacer un giro a la izquierda, o pararnos para aparcar. Debemos evitar que puedan alcanzarnos por detrás.
  • Evitar circular situándonos en el lateral trasero de un coche ya que en esa zona el conductor de un coche no nos verá aunque mire por el retrovisor. Si decidiera cambiar de carril, no nos vería ocasionándonos un accidente.
  • No pegarnos nunca al coche que nos precede: si frena de golpe, no podremos evitar alcanzarlo.
  • Además de mantenernos a distancia cuando tengamos un coche delante, no circular justo por el medio del carril, sino a un lado, ya que si frena podremos esquivarlo metiéndonos por su lado.

Recuerda que en moto, la seguridad está por encima de todo.