Intentando evitar caídas por resbalones o patinazos, incluso en verano

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Estamos en época veraniega y, como es lógico, los desplazamientos en moto aumentan considerablemente, pero también lo hacen las obras y mejoras en carreteras, calzadas, circunvalaciones o calles de ciudades, que hacen que el asfalto se pueda convertir en una verdadera trampa para los motoristas, no sólo porque esté dañado, fresado o bacheado, sino también por los numerosos materiales que aparecen en escena.

Por ejemplo, hay una de ellos con el que tenemos que tener especial cuidado. Nos referimos a los objetos metálicos que siendo ya de por sí muy resbaladizos, su peligrosidad se multiplica cuando están mojados (algo usual para las labores de limpieza de la zona), o porque tienen grava o arena (propio de la misma obra), o bien no están suficientemente anclados o incluso mal colocados.

Por desgracia sigue habiendo muchas tapas de alcantarilla, rejillas de ventilación y registros varios en nuestras calles, que son un peligro, por no hablar de las planchas metálicas que se usan temporalmente en zonas de obras. Todos esos factores se convierten en “hielo” bajo nuestras ruedas cuando están mojados o sucios, que nos pueden hacer perder por unos instantes la estabilidad, que recuperaremos cuando volvamos a pisar el asfalto.

Por ello, siempre que podamos, debemos evitar pisar esas partes de la calzada, si vemos que nos dirigimos hacia una y no queda más remedio que pasar por encima de ella, ni se os ocurra tocar los frenos (ni siquiera hacer un giro) estando encima; en este caso lo que debemos hacer es seguir la trayectoria dejándonos ir por inercia.

Las líneas blancas y … lineas negras

Otra zona muy deslizante, durante todo el año, especialmente en épocas de lluvia, son las mal llamadas pinturas “antideslizantes” (¿alguien conoce alguna que no deslice?), como son las lineas que están en las calzadas y especialmente lo pasos de cebra que están en los núcleos urbanos (afortunadamente en algunas ciudades están siendo sustituidos por unas marcas al inicio y otras al final para evitar el deslizamiento de los vehículos y también los resbalones de personas).

Lo más seguro es evitar estas “pistas de patinaje” y una buena forma de hacerlo es trazando en ángulos rectos las esquinas: Salir rectos entre las líneas blancas de la calle por la que circulamos, girar rápidamente 90 grados (para lo que tendremos que haber reducido previamente la velocidad), y seguir por la nueva calle, pasando de nuevo entre las líneas blancas del paso de cebra. Esta trazada tan particular evitando pisar líneas blancas se puede aplicar a otro tipo de señalización en asfalto.

Si no tenemos más remedio que pasar sobre alguna de ellas, pongamos en práctica lo mismo que en el apartado anterior. No os confiéis, ni subestiméis la poca adherencia de una zona de pintura en mojado porque a buen seguro que resbalará más de lo que os podáis imaginar.

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Tendremos que ejercitar la “esquiva” de líneas blancas, algo así como cuando jugábamos de niños de evitar pisar cruces de baldosas, es algo que nos vendrá muy bien para poder hacerlo cuando llueva y tengamos que estar más pendientes aún del tráfico.

Pero existen unas marcas todavía más peligrosas para nuestra estabilidad que las líneas blancas, son las “líneas negras”, es decir, señales tapadas con alquitrán, normalmente por obras pero que en tantos sitios se quedan así hasta el siguiente asfaltado. El alquitrán, una vez seco queda pulido y puesto encima de la pintura ya resbala en seco, de forma que en mojado es una pista de patinaje. Resbala tanto que incluso pasando por encima en línea recta se nota como si fuésemos hacia un lado, por lo que debemos extremar las precauciones cuando nos encontremos ante esta situación.

Las manchas de grasa acumuladas

En las zonas centrales de los carriles, cerca de semáforos, se suelen acumular restos de aceite y grasa. Allí es normalmente donde se suelen parar los coches, camiones o autobuses, y donde cualquier goteo se acumula. Una zona especialmente sensible, que se vuelve especialmente peligrosa cuando está mojada (bien por lluvia bien por riego) que hay que evitar a toda costa.

No sería una buena idea, por poner un ejemplo, intentar apurar la frenada en un semáforo por el centro del carril y hasta el final de éste. Lo mejor es colocarnos hacia un lado y frenar de forma intensa antes de llegar a la línea del semáforo, porque cuanto más cerca estemos de esta zona, mayor será la cantidad de restos depositados en el suelo y tendremos menor agarre. Hay que acostumbrarnos a hacerlo siempre ya que habrá ocasiones que, incluso en seco, podría ocasionarnos algún problema.

Trampas ocultas bajo nuestros neumáticos

Todos hemos sufrido las tormentas de verano (lo mejor es parar a resguardo a esperar a que pase) y es que cuando llueve con intensidad, se forman rápidamente charcos en zonas concretas que pueden ocultarnos un riesgo invisible como un socavón o agujero en el asfalto, una tapa o registro de alcantarilla, y hasta una inocente línea blanca puede llegar a darnos un susto.

Otra forma de encontrarnos con alguna trampa es seguir demasiado cerca al coche que nos precede en el tráfico. Desde la Asociación Harlistas de España no nos cansamos de insistir en evitar ese comportamiento, porque nos deja sin tiempo de reacción ante una frenada súbita, pero es que además ir tan pegado impide ver a tiempo por dónde vamos a pasar, y no podríamos esquivar algo que pudiera suponer un riesgo para nuestra seguridad.

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En resumen, tened en cuenta que …

  • Siempre que sea posible, evitar pisar las líneas blancas incluso en seco, y practicar el “juego” de evitarlas, para hacerlo automáticamente con lluvia.
  • Tener más precaución, con las líneas de señalización “borradas” con alquitrán (negro brillante), porque ahí sí que patinarán las ruedas, provocándonos algún que otro susto.
  • No pasar por encima de las rejillas, tapas ni otros elementos metálicos en la calzada, porque con agua patinan mucho y pueden desestabilizarnos.
  • Cuidado con los charcos, pueden esconder trampas y, de hecho, suelen hacerlo, por eso se forma el charco allí, porque hay un agujero u otra cosa.
  • El peor sitio para frenar fuerte es al final de la calle, cerca del semáforo, y por el medio del carril. Con lluvia apurar frenadas allí es casi como jugar a la ruleta rusa.
  • Aumentar la distancia de seguridad: Necesitaremos más tiempo para frenar y vendrá bien ese espacio extra, además para tener mejor perspectiva del terreno.