Cómo tomar las curvas con seguridad

unspecified

Como todos sabéis, en la conducción de una moto, el tomar curvas es una de las cosas que puede llegar a ser de lo más divertido pero, a la vez, también es complicado y, si no se hace de forma correcta, se puede convertir en  peligroso. Por esta razón, desde la Asociación Harlistas de España queremos darte unas nociones básicas para que puedas disfrutar siempre con seguridad cuando vayas a tomarlas.

Todos los que montamos en moto somos conscientes de que conducirlas engancha, y una de las razones de esta adicción se encuentra en pilotarla en carreteras que tengan un buen número de curvas. Ahora bien, no olvidemos que necesitamos prudencia y pericia, a partes iguales, para no incurrir en situaciones de peligro. Aprender esta técnica es cuestión no sólo de teoría, sobre todo de práctica y experiencia, por lo que necesitaremos unas cuantas curvas para familiarizarnos con esa pérdida de verticalidad que es parte fundamental de la conducción de una moto, aunque a los que se inician en esto de la moto les genera cierto vértigo.

La curva

Lo primero que debemos tener claro es la clase de curva que nos vamos a encontrar. La señalización existente en sus proximidades nos ofrecerá pistas sobre el tipo de curva y su grado; para una mejor información a los conductores acerca de la dificultad de la curva, normalmente esta señalización se encuentra en la entrada de la curva en unos paneles direccionales, con unas franjas blancas y azul oscuro.

La peligrosidad de la curva es proporcional al número de paneles que divise el conductor a su entrada, aunque sólo debes tomar estas señales como elementos orientativos, ya que no siempre los criterios son iguales, ni las curvas están en el mismo estado que cuando se diseñaron y se señalizaron.

Las hay con radio constante que son las más sencillas, pero también hay otras más complejas, cuyo radio es creciente o decreciente. Estas últimas exigen más concentración porque entrañan más dificultad al cerrarse sobre si mismas, demandando una trazada muy limpia, si no queremos salirnos del carril ya que se cierran a la salida.

Sin título

También hay que tener un cuidado especial en las curvas enlazadas que requieren una trazada buena desde la primera para poder gestionar todas con solvencia.

Otra situación en la que debemos extremar la precaución es en las denominadas “curvas ciegas”, ya que visibilidad es muy escasa y, por tanto, no sabremos lo que nos podemos encontrar justo delante.

En cualquier caso hay que leer la carretera con anticipación, por lo que es fundamental no rodar al límite ya que una velocidad excesiva nos impedirá ver con claridad ante qué tipo de curva estamos y, también, será más difícil que nos anticipemos o reaccionemos ante algo inesperado, como por ejemplo un asfalto que no nos genere confianza.

Curvas a izquierdas

La mayor consideración que podemos hacer en este caso es que tengamos en cuenta que a la salida no nos vayamos hacia el exterior por un exceso de velocidad y aceleración, y a que en esa zona suele estar el guardarrail, amén de otros obstáculos como por ejemplo árboles. Tampoco debemos obsesionarnos con “recortar” por el interior de la curva porque nuestro cuerpo inclinado puede hacer que invadamos el carril contrario, arriesgando si viene alguien de frente.

Curvas a derechas

Si en la anterior el riesgo estaba en salirnos de la vía y chocar con algún obstáculo, ahora el peligro viene de la propia carretera con los vehículos que vienen por el carril contrario. Por eso una vez más debemos medir muy bien la velocidad de entrada para no salir hacia el otro carril. También debemos tener cuidado con los que “recortan” por el interior de la curva que muchas veces invaden nuestro carril, creando una situación de peligro.

Preparación

Algo básico para encarar cualquier curva es abrirse un poco antes para elegir la trayectoria, ya que además nos permitirá contar con una mejor visibilidad.

Pero antes de llegar debemos tener muy clara la velocidad a la que la afrontaremos y la marcha; estos deberes son fundamentales porque van a condicionar en gran medida lo que suceda dentro de la curva, ya que una vez dentro, normalmente será complicado variar la trayectoria.

En cualquier caso los frenos son parte de las tareas que debemos tener muy claras antes de entrar en una curva. Usaremos principalmente el delantero para clavar la moto cuando y donde queramos, para posteriormente soltarlo y dominar la moto con el gas una vez dentro de la curva. A no ser que seamos pilotos muy experimentados, debemos hacerlo con la moto totalmente recta.

En la curva

Cuando estamos en plena trazada, no es nada aconsejable tocar el freno delantero ya que la moto automáticamente se levanta debido a las fuerzas inerciales y tiende a seguir recta. En cambio, si podríamos tocar ligera y suavemente mente el freno trasero para tratar de reducir la velocidad.

Si detectamos que vamos más deprisa de lo aconsejable, lo mejor es cerrar completamente el puño del gas. Esto ayudará a que la moto tienda a cerrar la trayectoria y permanezca en el carril.

No debemos olvidar que nuestro cuerpo tiene una gran influencia en el comportamiento de la moto y podemos ayudarla a permanecer en el carril, presionando la estribera interior con el pie y haciendo palanca con los brazos.

11150770_683519941779308_5041124212893713355_n

La salida

Siempre debemos dirigir nuestra mirada a la salida de la curva, lejos, y eso guiará más fácilmente la moto por la trayectoria correcta. Si vemos cualquier obstáculo o peligro y fijamos la vista en él, iremos directamente hacia él.

No debemos menospreciar la gran importancia de los peraltes ya que una curva peraltada asegura más agarre y mantiene la trayectoria correcta con mejor facilidad. En cambio una curva contra peraltada tendrá el efecto contrario sobre la moto, reduciendo el agarre además de dificultar el mantenimiento de la línea buena.

Otro aspecto importante es que nunca apuremos los límites de los carriles porque ahí es donde se suele acumular más suciedad, además de que todos ya sabemos lo que resbalan las líneas blancas.

No nos cansaremos de repetir que la carretera no es un circuito y no se debe practicar una conducción al límite. Lo más razonable y seguro es dejar siempre un margen de seguridad entre la velocidad a la que somos capaces de rodar y la que impone la vía.

Y como siempre, disfruta de tu moto.  ¡Buenas curvas y buena ruta!